Archivos, 68: Archivo Histórico Provincial de Zamora

Después de un intenso día de trabajo en los archivos zamoranos no hay nada mejor que un arroz a la zamorana para reponer fuerzas mientras se contempla la fachada de la Iglesia de San Juan. Sobre todo, entre los meses de octubre y junio, cuando el investigador puede emplear las mañanas de lunes y martes en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora y las tardes en el Archivo Histórico Provincial de Zamora. Sigue leyendo

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Sobre una cabra con un cuarto trasero, una teta y un pie… en 1784.

Con noticia de que en San Antonio de la Huerta [Sonora, México] nació una cabra con solo un quarto trasero, una teta y un pie, que anda y corre como si tuviera los quatro, teniendo perfectos los demás miembros de su cuerpo, y que en la actualidad se halla preñada, he mandado que la embien a esta ciudad [Arizpe] para examinar si es digna de remitirla a S. M. [Carlos III]”. Sigue leyendo

Archivos, 432: Archivo de la Parroquia de Santa Catalina de Rute

He consultado archivos dirigidos y gestionados por archiveros, profesionales y amateurs o voluntarios, bibliotecarios, técnicos de cultura, secretarios de Ayuntamiento, sacristanes… pero nunca antes había consultado un archivo atendido por una virgen consagrada. Sigue leyendo

“Nuestro pleito será eterno por no enviar tú dinero”: la última carta de los hermanos García.

Termina la serie dedicada a la correspondencia de los hermanos García, el uno en Santander y el otro en Reinosa.

Santander, y marzo, 16 de [17]78.

Antonio, a tus dos cartas digo en particular en esta última que con cien reales no tienes para más que medio quintal de bacalao, la razón si lo quieres de lo bueno en una parte oí pedir por arroba a 35 reales discurre aunque pierda un real o medio importa el medio quintal 68 ó 69 reales luego la aduana y después el lienzo para aforarlo y el trabajo del amarrador con paga no sé de cierto lo que lleva pero discurro que sino allega a los 100 reales falto poco lo otro que aunque yo quiera servirte no puedo en el modo que tú disponer porque estirar a embrollar la cuarta vieja y hasta que si logras ocasión de venir por esta y hallándome yo desocupado y la ajustemos no te remito más sinio que envíes el dinero por entero porque yo deseo servirte y en conformidad de que más quiero que te sobre un cuarto que no te falte.

Tu cuñada Úrsula pidió los repollos, fiados, padeciéndola que lo enviarías luego y le sucedió el que quiso que no quiso pagarlos porque no quiso esperar tanto la hortelana y se llevó este chosco para no comprar nada más fiado aunqeu yo la mandé comprártelo no se determina y sobre todo por parte como no tiene razón y te prevengo la escribas por dirección a su padre a ver si te lo hace mejor que por yo mandárselo [sic].

Con Nugarro estuve y le hice relación. En nuestro pleito será eterno por no enviar tú dinero, yo bastante hago el gastar poco para irlo entreteniendo por no poder más hasta que envíes.

Es cuanto ocurre y pido a Nuestro Señor os guarde muchos años.

Tu hermano José Miguel García.

Hermano Antonio García García.

 

Podéis leer las cartas anteriores, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Todas proceden del Archivo Histórico Provincial de Cantabria, Protocolos Notariales, leg. 3926/1 (Francisco Gómez del Olmo, año 1675).

Un escribano ausente: dos notas en un índice de un protocolo notarial.

Nota. Desde quatro de febrero de 1815 hasta mediados del de 1817 estuve ausente, siguiendo cierta causa en defensa de mi onor, que se berificó con costas y apercivimientos a los caluniadores, lo que anoto, para que en todo este tiempo medio no se busquen ynstrumentos por mi oficio.

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“Un par de besugos que te remite tu cuñada”: la penúltima epístola conocida entre los hermanos García.

Santander, y febrero 2, de [17]78.

Antonio, ten por seguro como encuentre quien me preste lo que pido; será seguro ponga mi arbitrio. Tengo hechas algunas pretensiones y hasta hoy no tengo alcanzado nada; no llevas buena mira para tratar así en esta ciudad [Santander] como en la de Burgos; el modo de tratar es si tuvieras un año o dos; economía es el sujetarse a pasarlo este poco tiempo con maltrato de alimento por juntar siquiera para traer los mercaderes atractivos; quiero decirte en esto que si tú vienes a esta ciudad a tratar con Pedro o Diego, si traes un bolsillo bueno para cargar cuatro o seis carros con dinero en mano a otra vez que después de acabados todos estos géneros habías de ver cómo no sólo te surtirían sino te [sic] habían de ofrecerte de comisión más que quisieras y caso que yo llegue a poner trato y de tirar a pasarlo muy estérilmente por hacer lo mismo que llevo dicho.

Del trigo no te digo nada porque es muy al contrario de tu intento; lo uno que me dices que si traen el trigo, que si hay carga; el trigo pueden traerlo pero carga es imposible la lleven.

Ve la adjunta carta hice entrega al sujeto.

En el punto que el correo me hizo entrega sin saber yo el oficio conocí no era bueno, más de la mitad no aprovecha, quiere ser todo como la paciencia de los bisos que hace sin padecer a piedra; todo lo que padece a piedra le tira a mal; ya le dije yo al correo como había de ser y después que yo le dije en casa de mi suegro le dijeron lo mismo; hoy con motivo de ser fiesta después de escrita ésta, formo ánimo a estar con el correo para decirle si gusta llevarte un par de besugos que te remite tu cuñada, del domingo por la tarde, no pueden ir más frescos; el pleito no necesitas hallarte tan constante que como haya dinero sin ir tú a Valladolid [bueno, ya sabemos que el pleito, aquellos autos y vagas referencias en cartas anteriores, se seguía en Valladolid, debía ser una hidalguía, de ahí lo de componer su genealogía] saldrá más barato; esto es caso que vaya.

Es cuanto se ofrece y pido a Nuestro Señor os guarde muchos años.

Tu hermano José Miguel García.

Hermano Antonio.

 

Podéis leer las cartas anteriores, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Todas proceden del Archivo Histórico Provincial de Cantabria, Protocolos Notariales, leg. 3926/1 (Francisco Gómez del Olmo, año 1675).

“De la Martinica ha llegado a ésta [Santander] una fragata muy interesada…”

Nos encontramos a comienzos de 1778, doscientos años antes de que naciera un servidor y unos meses antes de que se promulgara el Reglamento de libre comercio que permitiría el comercio directo entre Santander y otros doce puertos españoles con América aunque, desde 1765, Santander ya había sido habilitado para comerciar con las islas del Caribe. Sigue leyendo