Unos versos, rescatados en un archivo sevillano, para celebrar San Valentín.

Quienes me conocen personalmente saben que soy un enamorado del amor (basta leer mi entrada sobre El matrimonio, esa cruz vitalicia). Por eso, no quiero dejar pasar el día sin felicitaros San Valentín.

Continúo la senda iniciada con aquel “Hasta morir, de usted” y comparto con vosotros una carta y unos versos de amor que me crucé hace tiempo en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla, archivo del que ya han salido otras cartas de amor que hice públicas tal día como hoy hace un par de años.

Nos encontramos, en esta ocasión, con la carta que José Rodríguez, clérigo de [órdenes] menores, escribió a su amada, Doña Josefa Gómez, el último día de abril de 1751 y que decía así:

Mui señora mía,

Salud i gracia, la que selevraré sea vuena en compañía de todas las personas del cariño de Vd.; lo que me afeste, es vuena a Dios grasias, pero e tenido mi corazón afligido por muchas causas i motibos pues parece que Dios lo iso que aviendo estado el defunto tanto tienpo malo se fue a morir en tales días pues a vien que no ignora Vd. no a sido por mi curpa, pues harto lo e sentido pues tanbién abrá sido darle Dios a Vd. tienpo para que antes de finalisal se vea Vd. en ello, pues yo lla mucho me e mirado i cada vez me veo más firme, pues quisiera que lla uviera sido pues no podré ponderarle a Vd. es justo que aquella tarde tube y así como nos apartamos que fui a el ver a mi ajuelo allí a dos oras espiró pues parece me estaba agualdando para espedirse de mí pero en que estos nueves días me an afectado muchas penas que an contristado a mi corazón.

En cuanto a lo que tratamos aquella tarde me veo por lo que toca mi parte como dicho va pues lo que quiero no se arrepienta Vd. por allarme ahora ahogado si no me determino a el aserlo inmediato lo que si será para Pascua de Navidad i si antes pudiere ser lo aré; pero aora si Vd. tiene sugeto que se atreva a despachar los despachos aora oi o mañana o quando Vd quisiera aguardando el dinero que se gastare aquí a Navidad desde luego soi mui gustosísimo en ello, i pues si yo tubiera quien me lo pasase desde luego fuera aora pues estimaré luego que Vd. tenga proporción de salir un día el vernos para más segurança de Vd. i esperanza mía el darnos la mano i palabra oralmente

Nuestro clérigo enamorado acompañó a esta carta de los siguientes versos:

 

Sin que mis versos, Señora,

Rendiros obsequios pueden

A vuestros dignos pies quedan

Consagrados desde ahora

No haya año y mes, día y ora

Y con ellos celebrada

No seáis y coronada

De sus flores. Ni pequeño

Juzgo el don pues con tal dueño

Valdrá mucho, aunque yo nada.

 

José Rodríguez

A Doña Josefa Gómez

 

Pero al año siguiente, habiendo pasado Pascua de Navidad, nuestro clérigo de menores escribió una segunda carta en la que persistía en su palabra de casamiento, una palabra de casamiento que no debió cumplir puesto que en el citado archivo sevillano (Archivo General del Arzobispado de Sevilla, Fondo Arzobispal, Justicia, Palabras de casamiento, leg. 45) se conservan los autos que se instaron, a petición de Doña Josefa, para que José Rodríguez cumpliese con la misma.

 

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